miércoles, 6 de septiembre de 2017

El conflicto nuclear de Corea del Norte y los principales actores implicados


Por Leyde E. Rodríguez Hernández

 

El pasado domingo, 3 de septiembre, la República Popular Democrática de Corea (RPDC) llevó a cabo su sexta prueba nuclear, probando una bomba de hidrógeno que –según las autoridades norcoreanas–, fue diseñada para ser portada por misiles balísticos intercontinentales. 
 
Pocos días antes, el 29 de agosto uno de los proyectiles de la RPDC sobrevoló la isla japonesa de Hokkaido y cayó en el océano Pacífico.

El líder norcoreano, Kim Jong-un, ha efectuado más de 80 lanzamientos durante su mandato, una cantidad mucho mayor que el total de pruebas realizadas por sus predecesores desde 1984, cuando Pyongyang lanzó su primer misil balístico. Solo en agosto de 2017, Corea del Norte realizó cuatro pruebas de misiles. 


La prueba efectuada por la RPDC de su bomba de hidrógeno ha elevado aún más las tensiones en la península coreana, desatando una fuerte condena por parte de las principales potencias. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, entre otros mandatarios, y también el secretario general de la ONU, António Guterres, criticó las acciones de la RPDC. 

El   conflicto   por   el   programa   de   misiles y nuclear de la RPDC está considerado como uno de los más peligrosos del sistema internacional actual.  Para su comprensión, es necesario remontarse a los orígenes de la guerra fría; al surgimiento de la estrategia nuclear; al armisticio que selló las hostilidades militares de la guerra de Corea (1950-1953), pero que dejó a ambas partes técnicamente en guerra y a la península dividida; al establecimiento de bases militares con armas nucleares en Corea del Sur; a los ejercicios militares que cada año Estados Unidos y sus aliados realizan muy cerca del territorio de la RPDC; a cuando la RPDC fue calificada como un “estado villano” o parte de un inexistente “eje del mal” en las estrategias de “seguridad nacional” estadounidenses.     
  
Lo cierto es que tampoco han faltado algunos esfuerzos diplomáticos para evitar el conflicto. Los principales implicados, la RPDC, Corea del Sur, Japón, Estados Unidos, China y Rusia, han tratado infructuosamente desde el 2009 de alcanzar una solución en negociaciones directas o multilaterales con Pyongyang, lo cual ha servido de pretexto para que Estados Unidos insista en la imposibilidad de nuevas conversaciones y exija que el Consejo de Seguridad de la ONU tome las medidas más duras posibles contra la RPDC, ya que percibe que con sus pruebas misilisticas y nucleares está "pidiendo una guerra", según la interpretación de la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas.

Después de estos antecedentes, es importante examinar los argumentos y posiciones de los principales actores en el conflicto: 

RPDC:  

Para el líder, Kim Jong-un, el desarrollo de bombas nucleares y de misiles es una garantía de supervivencia ante la posibilidad de un bombardeo estadounidense al estilo de los ocurridos en la antigua Yugoslavia, Afganistán, Libia y a los que realiza la coalición liderada por Estados Unidos en Siria. Aunque su padre y predecesor, Kim Jong-il, fallecido en 2011, se comprometió al principio a negociar, Kim Jong-un se niega a ello. La RPDC se siente amenazada por Estados Unidos y Corea del Sur, considerándolos responsables de las causas de este conflicto y por eso desafía a Estados Unidos con posibles ataques nucleares.  


Pyongyang acusó a Estados Unidos de intentar "difamar" a Corea del Norte acusándola de intentar empezar una guerra, y afirmó que "los comentarios disparatados y beligerantes de 'fuego y furia' del presidente estadounidense Donald Trump" demuestran que es Estados Unidos quien está "pidiendo una guerra". "Con el surgimiento de la administración Trump, Estados Unidos se ha vuelto más temerario" con Corea del Norte, "y no le quedó otra opción  que redoblar sus esfuerzos para fortalecer la fuerza nuclear del Estado", sentenció la Cancillería norcoreana.

Corea del Sur: 

Se mueve entre la reconciliación con el norte y una política estricta de respecto a su vecino. Puesto que Seúl, con 25 millones de personas, se encuentra a solo 50 kilómetros de la frontera y en el rango de alcance de la artillería norcoreana, una guerra sería devastadora para Corea del Sur. La alianza con la superpotencia nuclear de Estados Unidos, que tiene 28.500 soldados destacados en Corea del Sur, tiene el objetivo de amedrentar a Pyongyang. Aunque Seúl quiere perfeccionar sus propios misiles, también el nuevo presidente, Moon Jae-in, ha tratado de rebajar las tensiones con el norte mediante el diálogo.

Sin embargo, la vía del diálogo con Pyongyang parece alejarse. Corea del Sur apostó por blindarse militarmente tras la sexta prueba nuclear norcoreana con nuevas maniobras disuasorias y con el despliegue de armas más potentes junto a Estados Unidos. En esta compleja coyuntura, el ejército surcoreano desplegó ejercicios militares con fuego real, y planea más maniobras conjuntas con Estados Unidos, que podrían incluir el despliegue de portaaviones de propulsión nuclear en aguas próximas a la península de Corea.

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, acordaron medidas disuasorias efectivas y el incremento de la presión internacional sobre el gobierno norcoreano. Ambos pactaron que las fuerzas surcoreanas aumenten la carga de munición de sus misiles, hasta ahora limitada por el acuerdo de seguridad bilateral, y contemplaron la introducción de armas y tecnologías de defensa avanzadas en Corea del Sur. Todo esto se combina con la imposición de la máxima presión posible sobre el gobierno de Kim Jong-un, a través de un nuevo paquete de sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que incluya un bloqueo total de petróleo a Pyongyang, con el objetivo de quebrar su resistencia.
  
A pesar de todo eso, el líder surcoreano, Moon Jae-in, ha reafirmado que siempre defenderá la desnuclearización de Corea por la vía pacífica y que su oferta de diálogo al Norte sigue sobre la mesa, aunque su discurso se ha enfriado tras no recibir ninguna respuesta oficial del país vecino y ante las llamadas crecientes a abandonar dicha vía por parte de miembros de su gobierno y de diferentes sectores de derecha de la sociedad surcoreana.

Estados Unidos:
 
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado por finalizada la fase de la "paciencia estratégica". El Pentágono respondió que el régimen de Pyongyang se expone a una “gran respuesta militar”, “eficaz” y "aplastante", ante cualquier amenaza contra Estados Unidos, sus territorios en el Pacífico o sus aliados. Trump ha sido el primer presidente estadounidense en amenazar claramente con un ataque militar, algo que hasta ahora no tuvo consecuencias. Mientras tanto, se esfuerza por presionar a la RPDC  política y económicamente, y en reclutar para ese empeño a China y Rusia.

Estados Unidos aboga por impedir a Pyongyang el acceso a las divisas y también presiona a los países que acogen a los trabajadores norcoreanos. La existencia de este enemigo externo y los ensayos nucleares y de misiles norcoreanos, le sirven a Trump para justificar el militarismo estadounidense en la región asiática, continuar con la carrera armamentista nuclear y mantener la presencia militar en Corea del Sur y Japón.

China: 

China luchó junto a Corea del Norte frente a Corea del Sur y Estados Unidos en la guerra de Corea, pero la alianza ya es parte del pasado desde hace mucho tiempo y la relación con Pyongyang nunca fue tan mala como ahora. China trata de lograr negociaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos. Alrededor del 90 por ciento del comercio norcoreano se produce a través de China, que participa en las sanciones contra Pyongyang. Sin embargo, Beijing no controla completamente el contrabando y teme un colapso del país vecino, puesto que un conflicto podría llevar a miles de refugiados a cruzar la frontera. Además, en el caso de que un eventual escenario de hundimiento de la RPDC conduzca a una reunificación con Corea del Sur, las tropas estadounidenses podrían establecerse en las fronteras de China. Es por eso que el gobierno chino favorece el actual status quo en la península coreana.

Japón:


Al igual que Corea del Sur, Japón es un aliado militar de Estados Unidos y considera a la RPDC una gran amenaza. Los misiles norcoreanos de medio alcance han caído en varias ocasiones en aguas japonesas o han sobrevolado el país. Japón se quiere proteger con un sistema antimisiles y el primer ministro conservador de derecha, Shinzo Abe, utiliza a la RPDC como excusa para apartarse de la doctrina militar básicamente defensiva del país. En medio de este ambiente de tensión, el gobierno de Japón ha anunciado que está elaborando un plan de evacuación masiva para los 60.000 ciudadanos nipones que residen en Corea del Sur en caso de que el país vecino se viera envuelto en un conflicto bélico, y recomienda no viajar allí a menos que sea imprescindible. 

Rusia: 

La RPDC y Rusia comparten una frontera de apenas 20 kilómetros y una línea de ferrocarril conecta ambos países. Moscú condena el rearme nuclear norcoreano y aplica las sanciones de la ONU. Sin embargo, rechaza cualquier solución violenta al conflicto y exige que Estados Unidos y la RPDC negocien. La presencia del ejército estadounidense en Corea del Sur también incomoda a Rusia, pues la instalación de un sistema antimisiles contra la RPDC debilita la posición estratégica rusa. Como ha sido tradición, Rusia no se inmiscuye en los asuntos internos de la RPDC, uno de los países perjudicados con el desbalance de poder internacional que significó la desintegración de la superpotencia soviética en 1991.  

Rusia reconoce los argumentos de la RPDC de que solo la disuasión nuclear puede protegerla, y que las sanciones por sus programas nuclear y de misiles no la van a detener. Rusia condena los ensayos nucleares norcoreanos, porque considera que son provocadores; pero, al mismo tiempo, ha explicado que la posición norcoreana se basa en los ejemplos de Irak y Libia, acusados de manera infundada de la fabricación y posesión de armas de destrucción masiva y ahora están literalmente en ruinas. Para Rusia, los ejemplos de Irak y Libia deben de ser recordados, y Corea del Norte será el último en olvidarlos. 

Otro actor significativo como el secretario general de la ONU, António Guterres, en declaraciones a los periodistas en la sede de Naciones Unidas, dijo que “la solución debe ser política. Las potenciales consecuencias de una acción militar son demasiado espantosas". "Una retórica de confrontación puede derivar en consecuencias inesperadas", insistió el titular de Naciones Unidas. 

En sus declaraciones a los periodistas, Guterres reiteró varias veces la necesidad de reducir las tensiones a raíz de estas pruebas nucleares, que condenó en duros términos, a la vez que expresó la necesidad de reducir la dialéctica belicista y promover soluciones políticas. "Las guerras no suelen comenzar con decisiones tomadas por las diferentes partes para ir a la guerra", afirmó Guterres, quien recordó cómo estalló la I Guerra Mundial y señaló que suelen tratarse de conflagraciones que estallan "paso a paso".

Así Guterres insistió en que se debe dar oportunidad a las negociaciones diplomáticas, y pidió unidad en el Consejo de Seguridad para enfrentar conjuntamente esta crisis. "Lo que es crucial hoy es garantizar la unidad del Consejo de Seguridad de la ONU. Sólo con una total unidad es posible una presión fuerte" sobre Corea del Norte "capaz de crear las condiciones para que una acción diplomática sea posible", insistió. 

Sobre la base de esa supuesta unidad, el pasado 5 de agosto el Consejo de Seguridad aprobó nuevas sanciones económicas contra el gobierno de Pyongyang, que entre otras cosas prohibió a Corea del Norte exportar, directa o indirectamente, carbón, hierro, plomo, pescados ni mariscos. Diversos medios de prensa se han hecho eco de los comentarios en los pasillos de Naciones Unidas que mencionan la posibilidad de que ahora se apruebe una prohibición en la venta de petróleo a Corea del Norte, pero eso afectaría a la población de ese país. 

No menos importante ha sido el posicionamiento de los líderes de las cinco potencias emergentes Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) reunidos en una cumbre en la ciudad suroriental china de Xiamen, en la que condenaron “enérgicamente” la prueba nuclear conducida el domingo por Corea del Norte y expresaron profunda preocupación por la actual tensión y el prolongado conflicto nuclear en la península de Corea.


En conclusiones, en lugar de reconocer a la RPDC como un Estado soberano y avanzar hacia una coexistencia pacífica, Estados Unidos ha desplegado provocaciones  relacionadas con el fin de efectuar un ataque nuclear preventivo y con la política de “cambio de régimen” en Corea del Norte.  

El sexto y más potente hasta la fecha ensayo atómico de Pyongyang amenaza con desencadenar una escalada armamentística en la región, después de que Corea del Sur y Estados Unidos respondieron con exhibiciones de poderío militar y advertencias belicistas. Una guerra nuclear tendría en sus inicios catastróficas consecuencias para la RPDC, Corea del Sur, Japón, Guam, China y parte de Estados Unidos.   

Ahora la RPDC está más cerca de completar una fuerza nuclear estratégica y es muy probable que casi todas las medidas en su contra tendrán pocas posibilidades de frenarla. Todas las disposiciones militares que adopta Pyongyang constituyen un ejercicio legítimo y justo en la autodefensa de su Estado soberano, para hacer frente a la cada vez mayor amenaza nuclear y la política hostil de aislarla y desestabilizarla, que ya dura una década. 


Pero en tiempos de gatillos alegres, lo mejor sería que el antidemocrático y exclusivo Consejo de Seguridad de la ONU, conformado por las principales potencias que rigen el sistema internacionales actual, se propusieran el logro de una península coreana desnuclearizada y un proceso real de desarme general y completo como en no pocas ocasiones ha solicitado la política exterior cubana, así como la utilización de esos enormes recursos para el desarrollo económico y social de todos los pueblos. 

Para concluir, el caso coreano es una muestra de que la actuación militarista de las potencias imperialistas ha generado la proliferación de armamentos convencionales y de exterminio masivo. Y no solo se arman ellas mismas, como base de su poder en el plano internacional, sino que hacen grandes negocios suministrando armas y tecnologías militares a otros estados, contribuyendo a las tensiones y los conflictos en diversas áreas del sistema internacional. La proliferación de armas nucleares conduce a la difusión del poder por estados medianos y pequeños y ha aumentado los riesgos de una guerra nuclear.  


Todo lo anterior se debe al mal ejemplo de las grandes potencias nucleares, que no cumplen con el compromiso de trabajar por el desarme e ignoran los esfuerzos de la gran mayoría de los estados para ilegalizar las armas nucleares, como ocurrió el 7 de julio de 2017 con la adopción en la ONU de un tratado que prohíbe las armas nucleares. 

Ese instrumento multilateral recibió el apoyo de 122 países, el rechazo de Holanda y la abstención de Singapur. Lo peor es que las nueve naciones poseedoras de armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel, decidieron no formar parte de las negociaciones celebradas entre el 15 de junio y el 7 de julio de 2017, al igual que otras apegadas a la doctrina de la disuasión nuclear o que cedieron a presiones y optaron por ausentarse.

En este crucial momento para la humanidad, resulta evidente el alto valor simbólico que América Latina y el Caribe, en la II Cumbre de la CELAC, en su Proclama de Paz, haya abogado por una “integración que fortalezca la visión de un orden internacional justo, afirmado en el derecho y en una cultura de paz que excluye el uso de la fuerza y los medios no legítimos de defensa, entre ellos las armas de destrucción masiva y, en particular, las armas nucleares”. [1]   

Notas:

[1]    Véase Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. II Cumbre CELAC,  
            La  Habana, 28 y  29  de enero de 2014. Folleto impreso.

Fuentes: Despachos Cablegráficos de DPA (Alemania); AFP (Francia); EFE          
                  (España).                                                       



miércoles, 12 de julio de 2017

La Guerra Civil Española en la coyuntura histórica crítica de las relaciones internacionales de finales de la década de 1930




Por  Claudia Sánchez Savín

Uno de los grandes episodios que causó tensión en la Europa de los años treinta del siglo pasado lo constituyó la Guerra Civil Española, al haberse originado por una serie de tensiones, contradicciones y problemas estructurales internos agudizados, los cuales reflejaron, en territorio español, el punto álgido de las confrontaciones entre las fuertes corrientes ideológicas contrapuestas que existían en el continente, y que tanto en España como en Europa se disputaban la supremacía del poder. 

Tanto la naturaleza de esta guerra como la pluralidad y heterogeneidad de sus fuerzas motrices, permitieron que la guerra civil española fuera el escenario idóneo para la antesala de la posterior conflagración bélica mundial en la que se enfrentarían directamente los actores internacionales más importantes de la época, de los cuales, los que jugaron el rol de agresores en el conflicto mundial, contribuirían a la consolidación de un régimen político en España, que se había inspirado en el de ellos, en pos de garantizar sus intereses geopolíticos.

En el presente trabajo se analiza la guerra civil española desde diferentes aristas, y para ello se toma como punto de partida el panorama económico, político y social de España tras la instauración de la II República. Este panorama tiene la particularidad de que había una república de amplia tendencia izquierdista en el poder español después de muchos años de monarquía, al cual le sucede un levantamiento reaccionario que conlleva a la institución de un proceso, cuyo funcionamiento se basa en una lógica opuesta a lo habitual en la época moderna y contemporánea. A su vez, estos acontecimientos tuvieron notable parecido a procesos que se dieron posteriormente en otras latitudes, como por ejemplo, en América Latina. Asimismo, debe agregarse al análisis de este conflicto la connotación de la intervención fascista. Todo ello convierte a este hecho histórico en un fenómeno en el que se requiere profundización, sobre todo, en función de lo que se pretende con el trabajo, que es analizar el impacto de la Guerra Civil Española en la coyuntura histórica crítica de las relaciones internacionales a finales de la década de 1930.  

Para entender el desencadenamiento de la guerra civil española y la derrota del Frente Popular, se hace necesario hacer una breve explicación de la situación política, económica y social en la que se halló envuelta la II República.

La economía española se encontraba sumida en un periodo de pobreza, al cual contribuyó la débil estructura predominante en este país y, en menor medida, la depresión de 1929-1933, pues España no estaba lo bastante industrializada, ni lo bastante ligada a los mercados exteriores como para reflejar sin matices la gran crisis. (Vilar, 1986). Más bien, debe decirse que este país, además de depender de las grandes potencias destinatarias de sus materias primas y proveedoras de tecnología, era una nación fundamentalmente agrícola, sobre todo en la periferia(Aller, 2016), aunque con un desarrollo industrial mediano  concentrado en unas pocas comunidades[i]. He aquí otra característica: la desigualdad regional a lo interno del país, lo cual va a condicionar la presencia de clases y grupos sociales, cuya fortaleza política no será la misma en todas las regiones. 

Desde el siglo XIX, predominaba el latifundio y el minifundio, lo cual explica la constante y alta tasa de desempleo y los bajos salarios percibidos por el sector campesino. Asimismo, este fenómeno fundamenta el hecho de que los terratenientes constituyan un sector poderoso dentro de la sociedad española, al igual que la Iglesia Católica, quien desde antaño era dueña de vastas extensiones de tierras, al mismo tiempo que poseía el monopolio sobre la educación. (Torres, 2008)

Esta estructura no solo provocaba frecuentes insurrecciones campesinas, sino que también impedía el desarrollo del sector industrial español.(Oposinet). Entre este último sector mencionado y el comercio existían alrededor de 120 mil grandes propietarios y 220 mil obreros, aunque solamente cien capitalistas controlaban la mayoría de las industrias más importantes gracias al dominio que ejercían sobre los grandes bancos de los cuales dependían las grandes industrias del país. (Oposinet).

De igual forma, existía una concentración del poder político, pues la alta burguesía industrial y los grandes terratenientes, con apoyo de la Iglesia y de la monarquía ostentaban este poder. Aunque en este trabajo no se pretende ver las especificidades de cada región (mencionado ya como un problema), resulta necesario plantear que Cataluña y el País Vasco, al ser las comunidades con más desarrollo industrial del país, fueron escenarios de lucha clasista entre una burguesía industrial, y un proletariado más organizado cuya militancia en organizaciones[ii] como el Partido Comunista Español (PCE), el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), se hacía sentir cada vez más. Al mismo tiempo, en estas dos comunidades tiene lugar un fenómeno asociado al mismo desarrollo económico de ambas y a su pasado cultural. Ello lo constituye el nacionalismo[iii] vasco y catalán, lo cual, desde añosatrás, había cimentado la creación de partidos nacionalistas tanto de izquierda como de derecha (serán mencionados posteriormente), los cuales, independientemente de sus aspiraciones, tenían en común el reclamo de estatutos de autonomía al gobierno central. Este constituye uno de los principales problemas a resolver por el gobierno de la II República.

Por otro lado, ante un proletariado cuya fuerza en sus reclamos por una mayor incidencia política iba aumentando, la II República tenía la tarea pendiente de renovar el orden público y de lidiar con los movimientos huelguísticos (Oposinet).

 

Transformaciones durante la II República y actores sociales. 

 

Las elecciones de abril de 1931 llevaron al poder a la alianza republicano-socialista, en un momento en que las fuerzas de derecha estaban debilitadas lo cual se había demostrado antes, con la abdicación del rey Alfonso XIII y con la renuncia del dictador Primo de Rivera. Esta alianza englobó a la mayor parte de los partidos republicanos y a los socialistas.

El nuevo gobierno pretendía llevar a cabo una serie de reformas democráticas que restaran papel político a la Iglesia, a los militares y que resolvieran los problemas más perentorios de la sociedad española, a saber, la reforma agraria, el problema de los nacionalismos, en especial el catalán[iv] (Oposinet), la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores dentro de lo cual no podía faltar la jornada laboral de ocho horas, las mejoras salariales, la seguridad social; la reforma educativa que supuso un amplio programa de construcción de 6750 escuelas y contratación de7000 maestros con mejores salarios, la enseñanza mixta y la no obligatoriedad de la asignatura Religión. (historiasiglo20, 2005). Otra medida importante lo fue la reforma en la estructura del ejército, que implicaba la reducción de las regiones militares de 16 a 8, y la abolición del Tribunal Supremo del Ejército y de la Armada, cuyas atribuciones pasaron a los tribunales ordinarios.( historiaybiografías.com)

Todas esas medidas se sintetizan en los principios fundamentales de la Constitución de 1931, la cual supuso un cambio crucial en las estructuras de poder establecidas hasta ese momento en el país[v]

Sin embargo, aunque el programa de la II República fue verdaderamente progresista e inclusivo, debe decirse que en su fracaso influyeron factores endógenos y exógenos. En primer lugar, hay que referirse a los límites de este proyecto y a los errores cometidos en su consecución. 

Uno de estos límites que contribuyó a revirar el proyecto en contra del propio gobierno fue el hecho de afectar los intereses de una parte de la burguesía industrial y financiera, de los terratenientes y de la Iglesia, al mismo tiempo que mostraba falta de decisión y radicalidad en la ejecución de su política.(Oposinet). El ejemplo más claro lo constituyó la Reforma Agraria, que vino a completar varios decretos anteriores en los que se intentaba evitar el boicot de los terratenientes y al mismo tiempo, mejorar las condiciones de trabajo de los campesinos. Por su parte, la Reforma Agraria cuya aprobación demoró por la falta de decisión, estableció cuáles tierras debían ser indemnizadas y cuáles no; cuáles debían ser expropiadas y cuáles no. Asimismo, dejaba un pequeño margen para que sus dueños dieran sus consideraciones sobre estos aspectos mencionados y para que eligieran algunas tierras que deseasen. (Oposinet). Si bien, esto representó un comienzo para mejorar la situación del campesinado, la medida no fue lo suficientemente radical al mostrar tibieza en cuanto a alterar completamente el status quo  de los sectores acaudalados. Como afirma Pierre Vilar en su libro La Guerra Civil Española: “Se inicia, de forma inesperada, con la expropiación de las tierras de los grandes de España (…) esta reforma-sanción mezclaba peligrosamente lo social y lo político y, hasta 1933, solo instaló algo menos de 9.000 familias en menos de 100.000 hectáreas, cuando la reforma agraria debía afectar a millones (…)”

Sin dudas, ante esta medida, las fuerzas de derecha se reorganizaron y reaccionaron sin vacilar en contra del gobierno. De igual modo se rebelaron las masas al no ver sus demandas completamente satisfechas. Todo ello provocó la llegada de la derecha republicana al poder en las elecciones de 1933, quien revirtió las medidas tomadas en el Bienio Progresista, lo cual a su vez, condujo a la reacción violenta de los sectores populares y a la convocatoria a elecciones en febrero de 1936, las cuales llevaron al poder al Frente Popular, integrado por los partidos de izquierda.

Otro elemento que es necesario mencionar es la política para con la Iglesia. Como ya se mencionó, la Iglesia Católica, al verse desplazada de su posición tradicional, formó parte del grupo de la derecha, quien saboteó todo el tiempo la realización plena del programa de la II República. Dado esta situación tan hostil para el gobierno, la coalición republicana-socialista y las fuerzas de extrema izquierda entre las que sobresalieron los comunistas y los anarquistas, atacaron severamente a la Iglesia, a lo cual no se opuso un sector de la mediana burguesía “ilustrada, heredera del liberalismo de todo un siglo para quien, el peso de la Iglesia y de sus alianzas era tenido por responsable del retraso de España con respecto a Europa”. (Vilar, 1986, pág. 11) Muestra de la política ateísta extrema lo constituyó la destrucción y quema de muchas iglesias, conventos y otros edificios religiosos, así como de cuadros de la virgen en casas particulares, lo que trajo consigo una importante pérdida del patrimonio cultural y artístico de España. Asimismo, se dieron otros sucesos que pusieron en tela de juicio la autoridad moral del gobierno republicano, tales como la impunidad ante la apropiación de tierras, a veces de forma descontrolada por parte de los campesinos, y el descontrol y la falta de castigo a los sectores que creaban disturbios callejeros por la situación crítica que atravesaba el país al sentirse los efectos de la crisis económica. En ese contexto, se produjeron los graves incidentes de Casas Viejas, en los que la Guardia de Asalto sitió y mató a un grupo de campesinos anarquistas. 

Con ello, perdieron apoyo de determinados sectores populares. Entre ellos se hallaba la tradición “carlista”, especie de populismo anticapitalista en sus orígenes, pero ferozmente conservador, antiliberal y de costumbres guerreras(Vilar, 1986, pág. 5). Estos compartían muchos valores con la Falange Española de las JONS[vi], quien defendía la idea de una patria castellana[vii], criticaba al liberalismo por su individualismo y rechazaba el sistema democrático, proponiendo la desaparición de los partidos políticos para sustituirlos por las “unidades naturales, la familia, el municipio y la corporación laboral”.

La Falange, además, se declaraba anticapitalista[viii] por considerar a este sistema injusto al beneficiar a los más ricos, al mismo tiempo que se consideraba antisocialista, porque este sistema había “degenerado”, según su fundador “en una corriente de venganza basada en el odio”.( historiaybiografías.com). Por ello proponía el liderazgo de un jefe al frente de un Estado fuerte. Este partido fue capaz de reclutar a pequeños propietarios rurales que además de ver afectados sus intereses, compartían la tradición de la religiosidad ferviente. 

Hasta aquí, debe decirse que el período de la II República (1931-1936) fue una etapa de cambios políticos bruscos, lo cual generó un clima de tensión, pues hubo una gran radicalidad con respecto a las medidas dirigidas a contrarrestar el protagonismo de la Iglesia y los terratenientes, mientras que existió lentitud a la hora de dar cumplimiento a las grandes promesas relacionadas con la agricultura, así como también grandes resquicios en la leyes relacionadas con las Reforma Agraria, que sirvieron para la solicitud de importantes subvenciones, lo cual favoreció sustancialmente a las clases altas.(Torres, 2008).

   

Guerra Civil: Divisiones en el  Frente Popular


En el epígrafe anterior se fueron mencionando algunas fuerzas motrices de la guerra civil, tanto del bando republicano como del bando sublevado. Estos grupos se habían ido alineando paulatinamente, desde el comienzo de la década de 1930 hasta integrarse, según sus intereses, o en el Frente Popular que integraba a los partidarios de la república, o en el Bando Nacionalista que estaba compuesto por los grandes propietarios agrarios, los grandes capitalistas conectados con numerosos intereses extranjeros, así como también por sectores asociados al poder monárquico y a la Iglesia. Cabe decir que este último bando contó con apoyo popular (los grupos carlistas que fueron los llamados “requetés”, algunos pequeños propietarios y algunos miembros de las clases medias en dependencia de su ubicación geográfica).  (historiaybiografías.com)

Es preciso mencionar algunos partidos[ix][ix] que constituyeron importantes actores en el período que se aborda en el trabajo. Estos fueron: por el ala derechista, la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), que gobernó durante el bienio 1933-1936 y que fue aglutinando a grupos monárquicos, agrarios y católicos; por el ala izquierdista, Acción Republicana, (más tarde Izquierda Republicana, {IR}) con Manuel Azaña al frente, quien fue presidente de la II República y defensor de que esta fuera laica, civil y de hondo contenido social (Oposinet); el Partido Radical Socialista (PRS), la Unión General de Trabajadores (UGT) y la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), sindicato anarcosindicalista en cuyo seno albergó cerca de un millón y medio de afiliados (Vilar, 1986, pág. 6), de gran relevancia por ser partidaria de la Revolución social inminente.

Resulta necesario mencionar estos partidos de izquierda debido a que entre ellos hubo discrepancias, tanto en el cómo conducir el proyecto que se construía desde la instauración de la II República, como en la postura que debían asumir las fuerzas de izquierda, una vez estallada la guerra.

En este sentido, es imprescindible mencionar a la CNT, quien asume una postura sumamente radical, y por tanto, contrapuesta a las del resto de las fuerzas del Frente Popular, al plantear la necesidad de hacer la revolución social, la cual según ella debía partir de la base y construirse sobre comunas y sindicatos. Esta planteó el problema del estado de forma negativa.(Vilar, 1986, pág. 6). Hay que destacar que durante la contienda existió a lo interno del bando republicano la dicotomía “hacer la revolución o ganar la guerra”.
 
Los republicanos, los socialistas más moderados y los comunistas tenían como prioridad ganar la guerra, es decir, anteponían la victoria sobre el fascismo a la revolución.(Moliner).

Durante los primeros meses de la guerra, en la España republicana el poder residía en comités de municipios o barrios, controlados por los sindicatos o los partidos políticos, que a su vez contaban con sus propias milicias. En estos primeros momentos se llevaron a cabo colectivizaciones de empresas y de fincas agrarias. (Moliner)

Los comunistas por su parte, siempre fueron seguidores de las orientaciones de la Internacional Comunista por lo que asumieron desde 1935 la consigna de “frentes populares” lanzada por Jorge Dimitrov, al plantear la necesidad de poner en primer plano el «peligro fascista», noción siempre vacilante entre los anarcosindicalistas (Vilar, 1986, pág. 14). Los comunistas apostaban por la nacionalización, centralización y militarización de las industrias, utilizando como argumento los errores de los primeros meses de gestión colectiva. Su defensa de la pequeña burguesía multiplicó enormemente su influencia, mientras por su parte los anarquistas solo pensaban en sindicatos y municipios libres como entidades sociales, convencidos de la posibilidad de que estos se coordinaran eficaz y democráticamente para alcanzar la máxima producción requerida por la guerra(Aller, 2016). El programa defendido por los comunistas gozó de más aceptación que el de la CNT. Esta última tuvo que ir cediendo para poder formar parte de la coalición de izquierda, lo cual le sirvió para percatarse del rechazo constante a sus propuestas socializantes al tiempo que en su seno crecían las tendencias burocráticas y centralistas de control por parte de la dirección nacional. (Aller, 2016). En el artículo de Jesús Aller, en el cual analiza el trabajo sobre el anarquismo en la guerra civil española realizado por WaltherL. Bernecker, Jesús Aller expone: “Bernecker analiza también las causas endógenas para el fracaso del proyecto: la carencia de un esquema organizativo bien definido entre los libertarios, que habían apostado por el anarco-comunismo en el congreso de Zaragoza (mayo de 1936) y ante los problemas para implantarlo optaron en general por un tímido colectivismo; las tendencias egoístas en las empresas colectivizadas que se resistían a la socialización; la dificultad de un modelo altamente participativo en las drásticas condiciones impuestas por la guerra o la ingenuidad de participar en el poder estatal para intentar salvaguardar la revolución, sin darse cuenta de que esta había de ser fatalmente engullida por aquel.” Casi finalizando el artículo, Jesús Aller cita a  Bernecker: “La visión de una sociedad auto-administrada, libre de represión y de estado, demostró ser impracticable, en las condiciones dadas de poder y a la vista de las necesidades militares y las exigencias de la guerra.”

Queda claro que la discordia entre los anarquistas y el resto del bloque (especialmente con los comunistas) fue creando fricciones que laceraron la unidad del bloque, factor que va a dar su aporte en la posterior derrota del Frente Popular. No obstante, ésta no fue la única razón por la que triunfó el bando nacionalista.

  
  Bando Nacionalista. Organización y acciones militares



Antes de comenzar a explicar los factores que contribuyeron a la victoria del frente golpista, es necesario señalar que desde la instauración de la II República, la derecha no se limitó a reaccionar, y muestra de ello son los alzamientos militares en algunas regiones. Si bien, estos resultaron fallidos en el momento de su ejecución, crearon un historial de intentona golpista que alcanzó su efectividad el 18 de julio de 1936. El golpe militar tuvo éxito en determinadas regiones, tales como Granada, Galicia, mientras que  fracasó al principio en otras como fue el caso de Madrid, País Vasco y Cataluña. Para ello, necesitó la colaboración de los regímenes fascistas de Europa, o sea, Alemania e Italia (De esto se hablará después.) A la victoria de este bando contribuyó la desarticulación de las unidades del ejército con las que se suponía debían contar los republicanos. A ello debe agregarse que la mayor parte de los oficiales se sublevaron y el propio gobierno disolvió muchas unidades cuya fidelidad era dudosa. ( historiasiglo20, 2005)

Afirma Pierre Vilar que no se debía subestimar a la parte republicana, debido a la presencia en ella de una pequeña elite de militares en la cúpula. Sin embargo, no niega que a nivel medio, de unos 16.000 españoles que tienen grado de oficiales, el gobierno solo pudo utilizar entre 2.000 y 3.000. En cuanto a calidad del ejército y del armamento hay que decir que contaban con soldados improvisados, mandos inexpertos o sospechosos, material anticuado, marina sin oficiales y aviación fiel pero mal equipada (Vilar, 1986, pág. 20)

Es innegable que uno de los factores que le otorgó la victoria a los sublevados fue la organización del bloque. Para explicarlo, debe decirse que el frente golpista era bastante heterogéneo debido a las fuerzas que lo integraron. En ello, Franco veía un obstáculo para su poder. Por tanto, el  20 de diciembre de 1936 militarizó las milicias por decreto y las sometió a la disciplina del ejército. 

Para conseguir una unidad política, Franco promulgó el Decreto de Unificación el 19 de abril de 1937, que le ponía al frente de todas las fuerzas que secundaban el golpe militar en un nuevo organismo: la Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Los demás partidos fueron ilegalizados. Se había creado un Estado totalitario y Franco era su "caudillo
"(Moliner).

Es en esta etapa que comienza a desplegarse una feroz campaña contra las fuerzas de izquierda, fenómeno que se manifestó en una gran cantidad deencarcelamientos, torturas, asesinatos y personas condenadas al exilio. Esta política permanecerá durante los cuarenta años de dictadura franquista. En este sentido, cabe mencionar que, durante la guerra civil, se permitió a oficiales y médicos alemanes realizar experimentos y prácticas de exterminio (1937 y 1938) en campos de concentración españoles.

Durante el conflicto tuvieron lugar cruentas batallas, entre ellas la del Ebro, que paulatinamente provocaron el desgaste del Frente Popular, lo cual se concretó el 1ro de abril de 1939, fecha en la que se da por terminada la guerra con la aplastante victoria del bando militarista.

Una de las razones por las que la Guerra Civil Española suscita tanto interés, es precisamente porque este conflicto alcanzó dimensiones internacionales, al punto de que muchos autores lo consideran el prólogo de la Segunda Mundial. En el siguiente epígrafe se analizará la participación de fuerzas externas en la confrontación.

     

 Dimensión internacional de la Guerra Civil Española

 

La Guerra Civil Española es considerada por muchos autores como el preludio de la Segunda Guerra Mundial, debido a las ideologías que se enfrentaban en el territorio del país ibérico, respaldadas a su vez por los actores internacionales que posteriormente se enfrentarían en la conflagración bélica de 1939-1945.

El interés de las potencias occidentales fue suscitado debido a la naturaleza de los contendientes del conflicto, ya que se daban las tres posibilidades políticas que en estos momentos se disputaban la supremacía en Europa. Por un lado, estaba el gobierno republicano que representaba la democracia parlamentaria, por otra parte estaba el ejército sublevado que hacía lo mismo que el fascismo, y en tercer lugar estaban los partidos políticos, movimientos y sindicatos de la extrema izquierda que anhelaban el comunismo o el anarquismo.(Brito).

La situación en Europa era extremadamente delicada, debido a que las contradicciones interimperialistas emanadas del orden impuesto en Versalles, llegaron a su punto álgido al impedirles a los grandes monopolios alemanes, japoneses e italianos la tenencia de espacios vitales para un mayor desarrollo capitalista. Al mismo tiempo, la URSS representaba un peligro tanto para los regímenes capitalistas autoritarios como para los democráticos.  

Hay que decir que las potencias democráticas se mostraron vacilantes en cuanto a brindar ayuda a la II República, pues al encontrarse Europa en un momento de tensión política, estas potencias procuraron permanecer al margen por miedo al estallido de otra guerra mundial que arrastrara a sus estados hacia ella. Sin embargo, no debe menoscabarse la idea de que estos gobiernos no simpatizaban con la Segunda República, debido a sus transformaciones progresistas, las cuales, en un momento de gran polarización política, le dieron a la República, según ellos, un cariz de simpatizante con el comunismo y por ende, con la URSS. Si bien Francia se vio moralmente obligada a vender algunas armas a la República, debido al reciente triunfo en las elecciones de un gobierno similar al suyo(Brito), esta se escudó con el acuerdo de No Intervención propuesto por Inglaterra en donde gobernaba el Partido Conservador. Este acuerdo fue aprobado en agosto de 1936 y fue  firmado por estos dos países más otros en los que se encontraban Italia, Alemania y la URSS.

Es preciso destacar que Italia, desde 1934 apoyó el nacionalismo español mediante el soporte financiero a agrupaciones profascistas y monárquicas, con la intención de hacer caer la Segunda República.(INFOGUERRACIVIL.COM).

Debe precisarse que las intenciones de Mussolini apoyando a España no se quedaban sólo en extender el fascismo por Europa, pues este también intentaba reforzar el peso político y, sobre todo, militar, de Italia en el Mediterráneo. Pretendía contrarrestar la hegemonía inglesa en el paso del Mediterráneo y disminuir la influencia francesa en África del Norte. Además, combatiendo el comunismo en España, Mussolini deseaba estrechar lazos con Alemania e impresionar Hitler con el potencial militar de la Italia fascista.(INFOGUERRACIVIL.COM)

En este sentido, debe plantearse que Franco no podía desplazar sus tropas desde Marruecos hasta España porque el Estrecho estaba bloqueado por el ejército republicano, por lo cual pidió ayuda a Mussolini para organizar un transporte aéreo de sus tropas hasta la Península Ibérica. Ante esta demanda, Mussolini envió más efectivos y material de guerra a España para evitar el fracaso de la sublevación. (INFOGUERRACIVIL.COM)

Alemania por su parte, además de la política anticomunista y de su identificación con el grupo falangista, le interesaban los recursos minerales (hierro y cobre) que estaban bajo control nacionalistas. También, encontró el escenario idóneo para probar sus efectivos y entrenarlos en condiciones reales de batalla (con la futura pero presente posibilidad de estallido de una guerra a mayor escala).(INFOGUERRACIVIL.COM). Además, podía obtener un aliado que amenazara la retaguardia francesa.

No se debe dejar de mencionar que al igual que Mussolini, Hitler concedió ayuda exclusivamente al general Franco. Este hecho le daba al general una ventaja decisiva sobre el resto de sus rivales en el seno del movimiento nacionalista y le permitió convertirse en el único líder de la rebelión. Una muestra de estas ayudas lo constituyó el envío de la Legión Cóndor, con lo cual el frente nacionalista pudo bombardear la ciudad de Guernica el 26 de abril de 1937.(INFOGUERRACIVIL.COM)

Con respecto a las motivaciones que impulsaron a la URSS a participar en el conflicto bélico español existen diferentes criterios, que pueden considerarse no despreciables. Una de las corrientes plantea que esta colaboró con los republicanos motivada por una alianza con los comunistas. Muchos autores suelen escudarse con esta teoría para vincular a la II República con el comunismo y para decir, por tanto, que la misma constituía un satélite de Moscú en Occidente, si bien no niegan que intervino como acto de solidaridad internacional democrática y antifascista.

Otro punto de vista es el que apoya que la solidaridad obrera con la República jugó un papel muy importante, razón por la cual, la intervención soviética fue impulsada por una solidaridad ideológica. En cualquier caso, se puede decir que la URSS firmó el tratado de no intervención principalmente para privar a los alemanes y a los italianos de justificación para sus intervenciones respectivas en el conflicto. (INFOGUERRACIVIL.COM). Sin embargo, hay autores que afirman  que la URSS estaba convencida de que los italianos y los alemanes estaban rompiendo el pacto de no intervención y así lo hicieron saber a los países europeos. Ante esto, amenazaron con intervenir también, si los regímenes fascistas no se detenían. Por su parte, Alemania utilizó esta amenaza a su favor y tildó a la URSS de escudarse en ellos para intervenir. (INFOGUERRACIVIL.COM). La participación de la URSS, la cual permitió darles mayor protagonismo a los comunistas, creó fricciones en el seno del bando republicano, ya que, aunque todos luchaban por aplastar la amenaza fascista, no todas las fuerzas de este bloque mostraban simpatías hacia la URSS, debido a su poca o nula identificación con el stalinismo.  Es preciso apuntar que la ayuda de la URSS, no fue tan considerable si se compara con la aportada por el bloque fascista en cuanto a número, modernidad y calidad.

La II República contó también con la ayuda de numerosas brigadas internacionales, procedentes de varios países entre los que sobresale México con Lázaro Cárdenas al frente. Estos cuerpos de voluntarios estuvieron mejor equipados y con más entrenamiento, incluso, que varias de las fuerzas del bloque republicano. 

Por último, resulta necesario hacer alusión al aporte de capitalistas norteamericanos al bando sublevado (combustible de la Texaco y de la Standard Oil, camiones, armas...) que fueron suministrados con el apoyo del régimen de Salazar en Portugal, quien facilitó el paso de estos por su territorio( historiasiglo20, 2005)

Como se expuso en este epígrafe, en menos de un año de iniciada la contienda, las causas originales de la guerra se fueron desvirtuando, por lo que el conflicto pasó de ser una guerra completamente autóctona para convertirse  en un reacomodo de la configuración geopolítica de las potencias europeas que se habían ido fortaleciendo (Alemania e Italia) en pos de conquistar los terrenos necesarios para los grandes capitales de sus respectivos países. Por ello apostaron por la implantación de un régimen fascista en la región que les sirviera de apoyo en la futura contienda bélica. 

 Conclusiones:

La Guerra Civil Española fue un acontecimiento bélico nacional en el que, al enfrentarse los factores ideológicos, políticos y económicos que convulsionaban el resto de Europa en los años treinta, trascendió las fronteras del país ibérico y atrajo la intervención de países extranjeros de gran relevancia en el ámbito de la relaciones internacionales del momento, los cuales aprovecharon el conflicto para convertir al país en un campo de experimentación bélica, en la antesala de la Segunda Guerra Mundial.

Si bien, la II República se proclamó en un momento desfavorable para la concreción de sus objetivos reformadores y modernizadores dados las estructuras económicas, políticas y sociales y el contexto internacional, no cabe duda que en su fracaso y en el establecimiento de la dictadura franquista influyó la desunión de las fuerza de izquierdas, la falta de decisión a la hora de tomar medidas radicales y la no existencia de un programa claro lo suficientemente organizado y elaborado para su implantación. 

Notas:

 [i] Aunque la composición del PIB era: Agricultura 45.51%; Industria 26.51% y Servicios     27.98%. 
 [ii] Estos tres partidos formarán parte del bando republicano durante la guerra civil.
 [iii]Cobró fuerza también el nacionalismo gallego aunque fue más tardío y con menos amplitud (Oposinet)
 [iv] En 1932 se aprobó un estatuto que concedía a la Generalitat amplias facultades legislativas y ejecutivas en cuanto a hacienda, cultura, educación, orden público, economía. Su parlamento se elegía por sufragio universal. El vasco fue aprobado para octubre de 1936.
 [v] Sin dudas, el cambio más profundo fue la eliminación de la segunda cámara (el Senado) ya que esta no era elegida democráticamente y la integraban los sectores privilegiados
 [vi] Fundado en 1933 por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera.
 [vii] He aquí la visión uninacional de España, rechazadora de otorgar autonomía a los nacionalismos. De aquí la decantación del Partido Nacionalista Vasco (PNV) por la II República al estallar la guerra  civil.
 [viii] Es cuestionable esta ideología ya que la Falange fue la versión fascista española, inspirada en sus homólogos alemanes e italianos, cuyos cimientos lo constituían los intereses de las clases acaudaladas, afectadas por el impacto de la crisis de 1929-1933 y por los resultados de Versalles (1919). En el caso de España, la versión fascista fue integrada por los privilegiados del viejo régimen, afectados por la II República
 [ix] Ambos bandos estuvieron compuestos por más partidos que no son de interés mencionar en el trabajo 

Bibliografía:

historiasiglo20. (2005). Recuperado el 2017 de febrero de 20, de La Guerra Civil Española 1936-1939. : www.historiasiglo20.org.
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Aller, J. (26 de julio de 2016). “Colectividades y revolución social. El anarquismo en la guerra civil española (1936-1939)” de Walther L. Bernecker. Rebelión.
Brito, V. L. (s.f.). La Guerra Civil Española en el contexto internacional. revistadehistoria.es .
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Moliner, M. (s.f.). La Guerra Civil española. I.E.S. , Valladolid, Laguna de Duero.
Oposinet, B. (s.f.). Tema 49- España: la II república y la guerra civil. España.
Torres, S. O. (9 de junio de 2008). Necesidad de saber: la Guerra Civil española. . Rebelión .
Vilar, P. (1986). La Guerra Civil Española. Crítica.